dilluns, d’abril 27, 2009

Noticies (22-04-09)


La Fiscalía pide penas que suman más de 32 años de prisión para el vecino de Tomiño (Pontevedra) acusado de un delito de agresión sexual continuado contra su compañera sentimental, a quien supuestamente intentó quemar viva.
Los hechos tuvieron lugar en diferentes ocasiones, desde que ambos iniciaron una relación sentimental en octubre de 2006. La mujer indicó que la sometía a agresiones psíquicas y físicas haciendo uso de las manos, los pies y unos palos de artes marciales.
"después de las agresiones la obligaba a mantener relaciones sexuales, a las que la mujer accedía debido al miedo que sentía".
El 31 de marzo de 2007 el acusado abandonó el domicilio que compartían, pero al día siguiente volvió "saltó el muro que cierra la finca y se acercó agazapado a la vivienda", donde cogió un cuchillo y le hizo diversos cortes en el cuello "con intención de hacerla sufrir pero sin intensidad suficiente para causarle la muerte".
a consecuencia de los golpes, la mujer perdió el conocimiento y que el agresor la llevó a rastras hasta la habitación y la tiró en la cama, rociándola con queroseno para quemarla viva.
Cuando se disponía a prenderle fuego sonó el timbre de la casa y era la Guardia Civil, alertada por un amigo al que la mujer había telefoneado diciéndole que su novio estaba merodeando fuera de la casa, y que temía por su vida.
La presencia de los agentes fue lo que la salvó porque el agresor huyó por la puerta de atrás de la casa, pero quince minutos después fue detenido


46 años de cárcel para los tres acusados de violar a dos turistas alemanas en Tarragona, el 12 de diciembre de 2007 sobre las 18 horas recogieron a las dos víctimas, de nacionalidad alemana y de 18 y 19 años de edad, en el peaje de la Canonja (Tarragona) donde hacían autostop.
Después de varios rodeos por la zona de Tarragona, sobre las 20 horas pararon el vehículo en La Pineda y les dijeron a las chicas que esperaban a una persona que les debía traer droga.
Cuando una se alejó del vehículo para ir a orinar, uno intentó abrazar y bajar los pantalones a la otra chica que estaba en el coche, con la negativa de ella. Al volver la otra joven, ambas huyeron pero se dieron cuenta de que su perro aún estaba en el coche y regresaron.
Fue entonces cuando uno de los acusados cogio a una de las victimas . por la fuerza y la introdujo en el coche, al mismo tiempo que otro de los acusados hizo lo mismo con la otra víctima, y la llevó a un lugar más apartado donde la agredió sexualmente.
Tras violarlas, les robaron unas monedas y un teléfono que llevaban en las mochilas y se marcharon. Las víctimas consiguieron ayuda de una persona que avisó a la Guardia Civil.
"indiscutibles trazos de persistencia y de coherencia incriminatoria" del testimonio que recordó la matrícula del coche.
La condena se basa también por las pruebas periciales que confirmaron la presencia de ADN de dos de los acusados en las mujeres, y el hallazgo de un trozo de pendiente de una de las víctimas en la ropa del otro acusado cuando fue detenido. También hubo otras pruebas incriminatorias, como la presencia de ADN de los cinco en el coche.
Pese a que los acusados, que se negaron a declarar, dijeron el último día de juicio que las relaciones habían sido consentidas, el juez afirma que esta versión no es creíble por las lesiones que presentaban las chicas y, por eso concluye que no alberga duda alguna que los acusados "de forma brutal" acometieron "sexual y patrimonialmente" a las víctimas.
Por eso, les condena a 11 años de cárcel por cada uno de los cuatro delitos de violación (ya sea como el autor o el cooperador y teniendo en cuenta que uno de los acusados, violó a las dos víctimas) y con el agravante de aprovechamiento del lugar de comisión pues se trataba de un lugar alejado en una noche de invierno. También les impone un año de cárcel por robo con intimidación; otro año por un delito de lesiones y 360 euros por una falta de lesiones.


Piden 23 años por acuchillar 23 veces a su novia en Viladecans (Barcelona), a la que no podía acercarse, Los hechos ocurrieron sobre las 23 horas del 12 de diciembre de 2006, cuando el procesado,estaba con la víctima y madre de su hijo, en la vivienda de ésta, donde llegó tras consumir una gran cantidad de alcohol y cocaína,
La fiscal sostiene que el acusado cogió un cuchillo de 33 centímetros de largo y apuñaló 23 veces a su novia en el torso, el abdomen, la espalda y los brazos, atravesando los pulmones, el hígado, el bazo y, finalmente, el corazón, una puñalada final que le causó la muerte.
"No lo recuerdo", se limitó a decir el procesado cuando la fiscal le preguntó por qué apuñaló a su pareja, por el número de puñaladas que asestó a la víctima y si ésta se defendió o le dijo algo. Sólo explicó que cuando empezó a apuñalarla estaba sentada en el sofá y que le arañó en la mano.
El acusado aseguró no recordar gran cosa de lo ocurrido a causa del consumo de alcohol y drogas, y sólo dijo que cogió un cuchillo de la mesa del comedor, donde estaban discutiendo porque él creía que ella le era infiel.
El hombre se cambió de ropa y se quedó en la casa hasta al día siguiente, cuando se marchó para seguir bebiendo alcohol en distintos bares, según relató el procesado. Sobre las 18.30 horas del día siguiente, el acusado le contó por teléfono a su hermano que debía irse "un tiempo" porque había matado a su novia y le pidió que le denunciara en comisaría.